Sobre mí
Mío no es ese verano de las cosas que convierte la luz en agua y que canta reflejado en cada átomo de los cuerpos, tan eterno, tan frenético y sonoro; más bien le pertenezco al balcón de mi casa donde se respiraba el suspiro del mar; al brillo en las baldosas, al polvo reposado y la oscuridad sofocante de la alcoba, las conversaciones pausadas, los zapatos de bronce, el mecerse de las palmas, y el eterno deseo de llevar brisa en el habla, como se desean las cosas que nunca se han tenido. Pero también es mía esta colina húmeda, el ruido de los buses, la mirada esquiva, el sollozo en el columpio y en el vagón de metro, el último crujir de la leña, la raíz del árbol, exploradora ciega, y hasta la nieve silente, y mío, en fin, es este parque viejo, siempre solitario, pero nunca vacío, con cadenas oxidadas, y entre la grama escondido donde acaba la ciudad y comienza el abismo.
— Mío no es ese verano (Estudios sobre el agua), 2020
